lunes, 6 de febrero de 2017

  Hoy martes 7 de febrero del 2017, comienzo este blog para poder transmitir lo que mi caminar en el autoconocimiento y el aprendizaje místico me ha enriquecido. A lo largo de este espacio busco que conozcan diferentes enseñanzas, lugares. Que su forma de asimilar el mundo sea más clara con los signos que vivimos hoy en día, y así que su memoria cósmica vaya recordando el porque eligieron nacer y crecer en este momento transformador del Planeta, de la humanidad y de las estructuras humanas que se formaron política, económica y socialmente desde hace más de 2600 años. 

Hoy vivimos en 2017 lo que durante muchas décadas de finales del Siglo XX se habló como la Quinta Dimensión. Y ¿Qués es esto con precisión? Bueno, de acuerdo a las formas en que culturas antiguas iban midiendo el tiempo, principalmente los mayas y los egipcios, así como los toltecas en las naciones prehispánicas, el tiempo en sí es una dimensión. Por si mismo, representa la posibilidad de trabajar en un consecutivo de segundos, de milésimas de segundos en que todo se va acomodando, No es una medida lineal, sino sincrónica, es decir que se conjugan muchas coordenadas para que un momento represente la consecución de un hecho, un impacto o un cambio. 

Los mayas constituyeron una civilización a la cual se les legó el conocimiento del tiempo. A través de la astronomía y de la misma astrología, ellos conocieron diferentes medidas. Se ha hablado mucho de la cuenta larga que representa el conocimiento de muchos siglos de las culturas asentadas en Centroamérica y el Sureste de México. Supieron por ejemplo el ciclo de Venus, que tarda 260 días en dar la vuelta al Sol, así como la Tierra 365 días. Supieron como ubicar las constelaciones y los conjuntos de estrellas más importantes como las Pléyades y Orión. Ellos sabían lo que estos ciclos incidían en el clima, y por tanto prevenían  como sembrar y cosechar para estar en sintonía con estos cambios. 

La Luna ha jugado un papel fundamental en este sincronario y por ello, para partir de una medida de tiempo sincrónica se inicia con los ciclos lunares que en un año o anillo solar tiene 13. Son 13 lunas las que se concentran en un ciclo, y con ello, vamos construyendo un ritmo, porque la Luna nace, crece, se emancipa en la luz como luna llena y luego mengua para volver a nacer. Así cada ciclo de 28 días, para darnos una medida armónica que representa la primer medida de sincronización. 

Los aztecas, los toltecas, los mayas, los egipcios, y también los hebreos y los chinos, siguen el ritmo lunar, porque es nuestro satélite el cuerpo celeste que más cerca está de nosotros y que nos ayuda a medir el tiempo. Conforme estudiosos encuentran zonas sagradas en Europa, Asia y América, van encontrando templos, pirámides, construcciones relacionadas con el Sistema Solar, para recordarnos que lo primero que debemos tener en cuenta para ubicar los ciclos es como pasamos cada año por el Sistema Solar y con nuestros vecinos. 

Y porque recordar esto que puede parecer tan etereo. Sencillamente porque el Sistema Solar no es el centro del Universo tampoco y también está alineado hacia un Sol central de la Galaxia en donde estamos que es la Vía Lactea, y en cuyo giro, según coinciden estas culturas podemos durar un ciclo de 26 mil años aproximadamente en darle la vuelta completa. 

Estos grandes lapsos de tiempo también inciden en las energías electromagnéticas y por tanto en la interrelación gravitacional en cada planeta, y en particular de la Tierra. Si por dentro de nuestra atmósfera vivimos un efecto climático por los cambios en el interior de nuestro aire, hacia el exterior, nuestro Sol esta experimentando a su vez grándes efectos producto de su movimiento y conexión con el Sol central, la cual comenzó con mayor fuerza a partir del 2013, cuando se movió por todo el mundo los rumores de un fin del mundo vaticinado por los Mayas. 

En realidad era el final de un ciclo y el inicio de otro, hacia la parte más luminosa de la Galaxía. Y todo ello, impacta en nosotros, en el clima, en nuestras mentes, en nuestros cuerpos y nuestras ondas energéticas. Todo se acelera conforme hemos ido avanzando a este lado y nuestras mentes cada vez se conectan con mayor facilidad, pero también se pueden convulsionar si no abrimos la mentalidad. 

Pareciera hablar de algo tan intangible, sin embargo, en la realidad que todavía susbsiste, hay ideas que pertenecieron a un mundo concéntrico, individualista y que permanecía en el miedo y la culpa, como dos bastones para no desarrollarnos y crecer principalmente en nuestras creaciones mentales y en nuestra capacidad de percibir y aprender del mundo, de la realidad en el aquí y ahora.

Es momento de abrir la mente, hacia donde? 

Mañana continuo